la_boda_de_muriel

Todo comienza con un sí y de pronto te ves decidiendo si los lirios son más convenientes que las amapolas y consultando blogs en los que te aconsejan los peinados más favorecedores para el día más especial de tu vida (¿Ese no es en el que tienes un retoño?)

Y tú te empeñas en que tiene que serlo y organizas todo para demostrar al universo que la perfección existe y tú se la estás presentando pero, como ya contaron Bodas de Cuento en este post, bonita, eso no será así.

Puede que te levantes en lo que creías un caluroso sábado de finales de julio y veas que el hombre del tiempo que habló de frío en verano sólo acertó un día, TU DÍA; que la maravillosa habitación que habías reservado para vestirte y pasar la noche de bodas tiene menos luz que un túnel a medianoche o que unos de tus invitados principales se caen en el último momento.

Esas cosas pasan. Murphy siempre está invitado al enlace. No soy una experta en esto, ni siquiera un cargo junior, pero he aprendido unas cuantas cosas que poca gente te cuenta y que puede que te solucionen la vida un poquito ese día:

– Pasa de la meteorología: no puedes hacer nada, por mucho que te empeñes no eres el dios del tiempo, ni las clarisas tienen el poder de convertir en soleado lo lluvioso. Un plan B no tiene porque ser un mal plan, total, para casarte sólo hacéis falta la persona que oficie el asunto, el novio y tú. El sol no confirma nunca asistencia a la boda hasta el último instante.

– Vístete en un sitio luminoso. Muy probablemente irá alguien a maquillarte, o puede que lo hagas tu misma, la luz natural facilita la tarea.

– Si estás pensando en maquillarte tu misma más te vale tener nervios de acero. Cuando quieres que algo te salga genial, tachán el “pequeño desastre del siglo”

– Muy probablemente vas a llorar, asúmelo. Utiliza un maquillaje más resistente que el habitual pero lo más cercano a la cara lavada que puedas. Así, si se borra con las lagrimas la diferencia no será tan grande. La felicidad es el mejor iluminador que existe y una copa de vino te subirá el colorete. Cursi, sí, ¿qué queréis? el tema da para ello.

– Rodéate de profesionales que te den confianza, ellos serán tu tabla de salvación. Organizadlo todos vosotros o, contratad wedding planner pero, por favor, es importante que os sintáis cómodos con todos los proveedores y que no dudéis de su buen hacer.

– Cuando llegue el esperado momento no seáis racionales. Es sólo un día. Son sólo unas horas. Dejad la cabeza en casa y disfrutad.

– Apoyaos en la familia, los amigos… Ellos hacen bonito el camino.

– Todo el mundo va a tener una opinión al respecto sobre cómo, dónde y demás cuestiones a organizar para el día de tu boda. Escucha pero, como diría la Milá, haz lo que te salga del bolo. Es tu momento, ellos ya se casaron y sino lo han hecho aún están a tiempo, que nunca es tarde si la dicha es buena.

– Te van a criticar. Asúmelo. Siempre está el típico quisquilloso que podría haberse quedado en su casa o podría dedicarse a ser organizador de eventos porque él/ella lo habría hecho muchísimo mejor. Pasa. Piensa que tú también has criticado alguna boda y quien no se sienta reflejado que tire la primera piedra.

– Este consejo me lo dio un fotógrafo: “Sonríe aunque te estén pisando el dedo gordo del pie”, no ya porque salgas más favorecida sino porque las sonrisas llaman a las sonrisas y cuando los novios son felices se acaba contagiando.

– Deja a la gente expresarse. Vale que sea vuestro día y que tenéis que hacer lo que os sale del alma pero hacer sentir partícipes a los invitados les hará disfrutar más el momento. Deja que te lean algo, elijan canciones, se marquen un baile de esos que dejan a todos boquiabierto o griten “que se besen y con lengua”. No puedes controlarlo todo, no quieras controlarlo todo. Como me dijo un sabio, al final las cosas fluyen.

Quiero compartir más cosas porque al final la sabiduría popular ayuda pero será en otra entrada, así me obligo a escribir que tengo el jardín muy abandonado.

Puede que cuando llegue la hora el sol aparezca y el frío se transforme en suave brisa marina sin mar, puede que tu maquilladora sea tan buena que sepa ponerte divina sin luz y hacerte sentir la novia más guapa del mundo y universos paralelos y puede que los que están te hagan sentir calor por las ausencias imposibles de sustituir.

Disfruten del camino, el día es un suspiro.